Falta poco menos de un mes para que se celebren las elecciones de medio mandato y, por sopresa, un nuevo factor se ha colado en la campaña: el ébola. El virus es uno de los principales temas de interés en estos momentos para los estadounidenses, y los políticos lo saben.
La Cámara de Representantes, en manos del Partido Republicano, es una prueba que se le resiste al presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Pero a pesar de sus esfuerzos, la corriente no parece que vaya a cambiar. En los comicios del 4 de noviembre Obama no sólo se juega la Cámara sino también la mayoría en el Senado.
Cruce de acusaciones
Mientras los casos de ébola aumentan en el país, republicanos y demócratas aprovechan para lanzarse acusaciones. En el caso del Partido Republicano, las críticas giran en torno a gestión que el Gobierno está haciendo de la crisis. Por una parte, exigen que se cierre la frontera del país a los vuelos que llegan cada día desde los países africanos más afectados por el ébola. Por otra, se acusa al Ejecutivo de Obama de incompetencia a la hora de tratar a los enfermos. No hay que olvidar que las autoridades sanitarias permitieron que la segunda contagiada viajara en avión desde Ohio hasta Texas a pesar de que ya había informado de varios síntomas.
La falta de hospitales preparados para tratar a los enfermos también ha sido un arma arrojadiza para los republicanos. Aunque en un principio se afirmó que cualquier hospital del país podría ocuparse del ébola, sólo cuatro están en condiciones de hacer frente a la enfermedad.