"Semana de consolidación en el Ibex, que nos deja la primera resistencia importante de corto plazo en los 8.330 puntos. Tras el fracaso a la hora de romper ese nivel, iniciamos una consolidación hasta los 7.850 puntos, que marcan el soporte más inmediato", indica Carlos Fernández, analista de XTB.
La economía estadounidense ha logrado crear en junio 287.000 nuevos puestos de trabajo, mientras la tasa de desempleo ha ascendido al 4,9% (desde el 4,7%) y el salario por hora trabajada en tasa interanual ha repuntado un 2,6% (frente al 2,5% anterior). El dato de mayo se ha revisado a la baja hasta 11.000, desde los 38.000 iniciales (muy afectado por la huelga de Verizon) y al alza el de abril hasta los 144.000 (123.000). El consenso esperaba 180.000 empleos, un paro del 4,8%y una aceleración salarial del 2,7%.
Con todo, la media de abril a junio se sitúa en 147.000 puestos de trabajo, por debajo del máximo de cinco años en 282.000 alcanzado en el cuarto trimestre de 2015. Es más, en el primer semestre de 2016 la cifra se sitúa en 175.000 al mes, frente a los 200.000 de los últimos seis años.
"En general, se trata claramente de una noticia positiva, tras la preocupante desaceleración de los meses anteriores. Por otra parte, la mejora del ritmo en el crecimiento del PIB durante el segundo trimestre, la fuerte recuperación del ISM en junio y la solidez de otros indicadores del mercado laboral sugieren que el empleo seguirá recuperándose. En consecuencia, seguimos pensando que la próxima subida de tipos de la Fed podría producirse tan pronto como en septiembre", explican los analistas de Capital Economics.
Al mismo tiempo, Chris Williamson, economista jefe de Markit, añade que la tendencia subyacente sigue siendo una desaceleración en la contratación, y no está nada claro que el incremento de junio renueve el apetito de las empresas por añadir trabajadores. Ahora bien, estos datos añaden enteros "a una posible subida de tipos antes de que termine en año". No obstante, lo más probable que es el banco central estadounidense opte por la "precaución", ante los riesgos a la baja que suponen shocks externos como el Brexit.