Los resultados de un nuevo estudio de Accenture, basado en una encuesta a 24.000 consumidores de 24 países, se resumen en un informe titulado ‘Confianza digital en la era del Internet de las cosas’. El estudio revela que el 60% de los consumidores encuentra molesto el uso de nombres de usuario y contraseñas, mientras que el 77% está interesado en métodos alternativos para proteger su seguridad en Internet.
"Identificarse con un nombre de usuario y una contraseña es la forma más habitual de acceder a Internet, pero esa práctica podría quedar pronto obsoleta", según Robin Murdoch, managing director de Accenture para Internet y redes sociales. "Cada vez son más los consumidores que se sienten frustrados con estos métodos tradicionales, ya que los consideran poco fiables para proteger datos personales como direcciones de correo electrónico, números de teléfono móvil o historiales de compras".
El estudio indica que esta predisposición a adoptar métodos alternativos se extiende a muchos países del mundo. Los consumidores de China e India son los más abiertos e interesados, con un 92% y un 84% respectivamente. Más de tres cuartas partes (78%) de los consumidores de Brasil, México y Suecia, y el 74% de los de Estados Unidos, también se muestran dispuestos a emplear métodos de seguridad que no incluyan nombres de usuario y contraseñas.
"Los hackers usan métodos cada vez más sofisticados y difíciles de detectar, por lo que las contraseñas ya no se consideran una solución definitiva al problema de la seguridad", explicó Murdoch. "Las contraseñas tradicionales de autenticación en un solo paso deben competir ahora con métodos alternativos que usan tecnologías biométricas, como reconocimiento de huellas dactilares y verificación de dispositivos de doble identificación. Es muy probable que en los próximos años asistamos a un aumento del número de consumidores que adoptan estos y otros métodos alternativos".
La encuesta indica también que menos de la mitad (46%) de los consumidores de todo el mundo confían en la seguridad de sus datos personales. Los consumidores de países emergentes muestran un nivel de confianza ligeramente mayor que los de países desarrollados, con porcentajes del 50% y el 42% respectivamente.