Los titulares de finanzas de las principales economías habían previsto que este crecimiento fuera del 2%, pero ahora han reducido esta cifra hasta el 1,8%. "Todos estamos comprometidos a intensificar, y entregar ese objetivo de crecimiento para la Cumbre de Líderes de Brisbane en noviembre", han apuntado en un comunicado.
"La economía mundial está ganando algo de impulso, aunque es desigual y los riesgos permanecen. Debemos evitar ser complacientes", han añadido. El G-20 reconoce que muchas de las decisiones y acciones para conseguir el traslado economía mundial son difíciles. Pero aseguran estar decididos a elevar el crecimiento, y los países están dispuestos a utilizar todas nuestras palancas macroeconómicas – las políticas monetarias, fiscales y estructurales – para afrontar este reto.
Australia, como presidente del G-20, ha establecido una agenda práctica en su reunión de Sydney para fortalecer la cooperación internacional para cumplir su ambición de impulsar el crecimiento global y crear millones de nuevos puestos de trabajo. "Nunca hemos subestimado el reto, especialmente teniendo en cuenta los altos niveles de desempleo y la confianza internacional tenue", apuntan.
En la cumbre aseguran que se han presentado alrededor de mil nuevas medidas para consolidar el crecimiento. "Ahora vamos a redoblar esfuerzos y mantener entre sí para tener en cuenta en el cumplimiento de este objetivo a medida que avanzamos", añaden.
Entre las medidas destacan que se ha acordado una Iniciativa de Infraestructura Global que incluirá los compromisos de los países miembros para impulsar la inversión a través de la planificación y el desarrollo de mejores prácticas. "Hemos cumplido nuestros compromisos básicos para construir un sistema financiero más fuerte para hacer que la economía y el sistema financiero más resistente", aseguran al hablar de los logros conseguidos.