La relativa solidez de la recuperación económica del país ha contribuido a que las empresas de pequeña y mediana capitalización más orientadas al mercado británico hayan obtenido rentabilidades significativamente superiores a los valores de gran capitalización con una exposición más internacional. Entre 2006 y 2015, el FTSE 250 generó una rentabilidad anualizada del 12,7%.
La renta variable de pequeña capitalización también obtuvo buenos resultados y rindió un 7,8%. En comparación, la rentabilidad anualizada del FTSE 100 ha sido de tan solo el 6% desde 2006.
Sin embargo, las dos grandes tendencias que han marcado la asignación de activos entre los gestores con exposición a este mercado empieza a cambiar. Para Dryden, esta situación obliga a los inversores a replantearse la sobreponderación extrema a las small caps locales. De hecho, en lo que va de año, solo el 21% de los gestores de fondos activos han logrado batir el índice FTSE All-Share, frente al 79% en 2015.
Según los datos que manejan los expertos, de media, el 10% de los gestores de fondos activos británicos con mejores resultados mantienen una asignación del 75% a valores de pequeña y mediana capitalización y una ponderación de tan solo el 7% en materias primas. "Para poner ese dato en contexto, el índice de referencia mantiene una ponderación del 20% en valores de pequeña y mediana capitalización y una exposición del 16% a sectores relacionados con las materias primas", recuerdan.
Sin embargo, "los catalizadores del cambio son la posibilidad de que el mercado de las materias primas haya tocado fondo, la debilitación de la libra esterlina y unas valoraciones relativas forzadas".