Una de las ciudades más ricas del mundo también sufre de pobreza alimentaria. 1 de cada 5 habitantes de Nueva York necesita la ayuda del Banco de Alimentos y de otros programas para poder tener un plato de comida en la mesa cada día. Aproximadamente 2,6 millones de personas experimentan dificultad para comprar alimentos para ellos y sus familias y 1,4 millones de neoyorquinos dependen de los comedores de beneficencia y de las despensas de alimentos para alimentarse.
Las mujeres, los niños, las personas mayores y los discapacitados constituyen los grupos más sensibles. Pero según Margarette Purvis, presidenta del Banco de Alimentos de Nueva York, las mujeres son las más afectadas. Las más vulnerables son las que tienen hijos en edad escolar y las madres solteras.
El Banco de Alimentos dice que el 80% de los beneficiarios del programa de Asistencia de Nutrición Suplementaria (SNAP) son mujeres. El 22% de todas las mujeres de Nueva York vive por debajo del nivel de pobreza y una de cada seis necesita de los programas de alimentación de emergencia.
Pero la pobreza femenina va más allá de Nueva York. Según un estudio del ‘National Women’s Law Center‘, cerca de 18 millones de mujeres en todo Estados Unidos vive en condiciones de indigencia. El informe dice que "las tasas de pobreza femenina están sustancialmente por encima de las de los hombres".
De acuerdo con el Banco de Alimentos de Nueva York, el hambre está directamente ligada a la estabilidad financiera y a la seguridad. En una ciudad que ostenta los precios más altos de alquileres o compra de vivienda en el país, y en donde el precio de los alimentos puede duplicar y hasta triplicar los de otros lugares en Estados Unidos, muchos residentes se ven obligados a elegir entre pagar por la comida o por el alquiler, el transporte, el seguro sanitario o las medicinas. También contrastan los altísimos salarios que cobran los ejecutivos en el distrito financiero con los apenas 5 dólares por hora de los trabajos precarios.