Según el Anuario sobre renta fija y financiación alternativa elaborado por Axesor y el IEB, desde el año 2011 el volumen de emisión de bonos high yield ha ido creciendo de forma continuada, batiendo récords anualmente. El pasado año, de hecho, fue el de mayor volumen de bonos emitidos por empresas europeas high yield.
Sin embargo, el parón sufrido a partir de la segunda mitad del año se prolongó también en los dos primeros meses de 2016, "algo reflejado no solo en las cifras absolutas de emisión, sino también en la proporción de nuevos bonos high yield con respecto al resto de bonos corporativos", indican los expertos. A su juicio, esta disminución de emisiones no ha sido motivada por una menor necesidad de financiación de estas empresas. De hecho, el calendario de vencimientos de bonos en los años 2017-2018 no es despreciable para los emisores de high yield.
Sin duda alguna, la actuación de los bancos centrales ha distorsionado los mercados de deuda. También el de high yield europeo. La reciente inclusión de los bonos corporativos de grado de inversión como activos elegibles para el programa de compras del BCE no era esperado por una parte de los actores del mercado.
En este contexto, desde Axesosr y el IEB consideran que el high yield se encuentra en una situación particular. "Lo que parece una desventaja a corto plazo podría convertirse, con el tiempo, en uno de los elementos más atractivos de los bonos corporativos high yield", insisten.