Tras dos años consecutivos de subidas, el Ibex 35 cierra 2015 con pérdidas acumuladas superiores al 7% y por debajo de los 9.600 puntos. La bolsa española abandona un ejercicio aciago que prometía buenas sensaciones a comienzo de año con un escenario de fondo protagonizado por los bancos centrales y todos sus arsenales para impulsar las economías avanzadas. Pero tras un buen primer trimestre para la bolsa española, la amenaza de una posible salida de Grecia del euro, la distanció del resto de los principales mercados de renta variable.
Desde entonces los inversores españoles sólo han visto como el Ibex se ha desplomado un 20% desde los máximos de abril, cuando acarició los 11.900 puntos. Pasado el sobresalto de Grecia, la bolsa española volvió a estar penalizada por las turbulencias estivales procedentes de China.
Los expertos de Bankinter han resumido el ejercicio, como "un año complicado". "El mercado ha ido poniendo en precio los acontecimientos ocurridos: las tres devaluaciones de China, el baile de fechas de subidas de tipos de la Fed, el desplome del crudo/materias primas, atentados terroristas, elecciones, crisis de los refugiados, Irán/ONU, Cuba/EE.UU., Grexit, Brexit, Volkswagen, accidentes de aviación y el ébola entre otras", indican.
Pero el mercado español ha sufrido una mayor presión bajista que el resto de bolsas europeas. De hecho, los principales índices del Viejo Continente han cerrado el año con ganancias. El EuroStoxx 50, el principal índice de la zona euro, sube más de un 4%, el Mib italiano se ha revalorizado un 12%, el Dax alemán y el Cac francés casi un 10%.
Sobre la bolsa española, en el último tramo del año ha pesado la incertidumbre política. El mercado había descontado el empuje de partido emergente y un descenso de los partidos tradicionales, pero el resultado electoral deja un escenario de difícil gobernabilidad que ha pesado aún más en el índice.