Hasta 170.000 millones de euros (más de lo esperado por el consenso) planearía inyectar el Gobierno nipón para apuntalar su economía y emerger de la deflación, así como evitar los posibles efectos adversos del Brexit, según publica el diario local Kyodo News, citando fuentes cercanas al asunto.
Más liquidez para un mercado al que muchos consideran ‘adicto’ ya a las ayudas de las distintas autoridades. Más se espera en este sentido del Banco Central Europeo (BCE), pero no en su encuentro de este jueves, sino para septiembre. Eso sí, para no decepcionar, su presidente, Mario Draghi, deberá dejar la puerta abierta, y bien abierta, a nuevas ayudas en el futuro si son necesarias.
"Por el momento, consideramos que adoptará una actitud de ‘esperar y ver’. En dos meses dispondremos de sus nuevas previsiones macro, así como del efecto de las últimas compras de deuda pública y privada y de las reacciones de otros bancos centrales a la situación actual", apunta Renta 4. Recordando que la aversión al riesgo tras la consulta británica ha presionado de forma importante las rentabilidades de la deuda dificultando la labor de la autoridad monetaria, "que se va quedando sin bonos elegibles para adquirir".
En este sentido, Link Securities afirma que "al BCE le queda poca ‘munición’ y que va a tardar en utilizarla, al menos hasta que considere que es imprescindible su utilización. Un mensaje de esta corte, más moderado de lo que espera la mayoría, podría enfriar algo los ánimos en los mercados, al menos en el corto plazo. Por el contrario, si Draghi se muestra expeditivo, las Bolsas se verán reforzadas y continuarán recuperando terreno".
Con todo, estos expertos creen que el banco central deberá compartir protagonismo con otras citas importantes, como la publicación de la encuesta manufacturera de Filadelfia en Estados Unidos; y el avance de la temporada de resultados del segundo trimestre (con las cuentas de Roche, Unilever, Daimler, AT&T, General Motors o Starbucks).