Tras las dudas con China y el petróleo, con el barril de Brent hoy en 32,79 dólares, la incertidumbre sobre una nueva recesión global vuelve a pesar en el mercado. Hoy se ha conocido que la producción industrial alemana cayó en diciembre un 1,2%, cuando los expertos esperaban un alza del 0,5%. Todo en un país que vuelve a estar en el punto de mira con las dudas sobre la solvencia de Deutsche Bank sobre la mesa. Tras hundirse ayer más de un 9,5%, hoy las acciones del banco recuperan un 5% en la apertura tras asegurar que tiene suficiente dinero en efectivo para realizar los pagos de cupones tras el desplome de sus bonos.
Aunque hoy rebota tras el duro castigo de ayer, la banca europea en su conjunto también está en el punto de mira de los inversores, muy preocupados por el impacto que la caída de los precios del crudo pueda tener de forma indirecta en sus balances, al haber sido grandes financiadores de las compañías petroleras, también a través de la compra de su deuda high yield. "También se sigue hablando en el mercado de la posibilidad de que parte del castigo a este sector venga de que los fondos soberanos, que tienen una gran exposición al sector, estén deshaciendo posiciones", indican desde Link Securities.
En el Ibex 35, los números rojos se sitúan entre el 3% y el 5,5% para la banca cotizada. Peor la peor parte se la lleva Arcelor Mittal, con un desplome del 10%, seguida de las caídas del 7% y 6% en OHL y Mapfre.
Para Amilcar Barrios, analista de inversiones de Tressis, la caída del lunes ha servido para que todo el mercado se pregunte qué está pasando para estar sufriendo caídas a plomo "que no responden a ese escenario de recesión inminente, ni mundial ni intergaláctica. Aunque pasado un tiempo, no faltará quién se apunte haber visto lo que hoy pocos ven". Entre otros aspectos, señala la caída del petróleo y las pérdidas potenciales derivadas del precio del barril para el sector financiero que están poniendo sobre la mesa del peor de los escenarios, "además de las dudas de que los fondos soberanos de los petroestados, considerados los mayores accionistas de la banca occidental, que están teniendo que vender posiciones para compensar la falta de ingresos del petróleo".
Desde el departamento de análisis de Bankinter consideran que "las severas caídas de ayer sin un motivo específico que las justifique pueden estar transmitiendo que el escenario que era menos probable, pero el peor, podría estar materializándose: que las caídas del mercado sean de tal intensidad y extensión que terminen afectando a la confianza de familias y empresas (menor valor de sus activos cotizados)", lo cual retrae la inversión empresarial, reduce el crecimiento y la creación de empleo y obliga a revisar a la baja todo el contexto.Un círculo vicioso que se retroalimenta, tal vez hasta el punto en que un ciclo expansivo pierda tanto impulso que derive en estancamiento.