El primer ministro griego, Alexis Tsipras, ha mantenido el referéndum sobre las medidas de los acreedores y su voto por el "no", a pesar de que a mediodía se publicaba una carta en la que aceptaba las condiciones ofrecidas por estos durante el fin de semana. Con todo, los inversores parecen "no tirar la toalla": las compras han seguido y también la relajación de las tensiones en los mercados de deuda (la prima de riesgo española cede hasta niveles de 143 puntos básicos y el bono a diez años hasta el 2,26%), mientras el euro cede hasta los 1,10 dólares.
La renta variable del Viejo Continente ponía punto y final al segundo trimestre el martes con pérdidas acumuladas del 7% y con un futuro incierto. Ante los inversores se abre ahora un escenario incierto e inédito, cuyas consecuencias son desconocidas para todos.
Al ¿qué va a pasar con la república helena? debemos sumarle las dudas que sigue despertando la economía China y la posibilidad de que la Reserva Federal (Fed) suba los tipos de interés por primera vez desde 2006 en septiembre. Con medio 2015 a "sus espaldas" parece que el mercado no ha podido deshacerse de ninguno de los lastres con los que comenzaba el año, eso sí, sigue contando con el apoyo procedente de los bancos centrales, especialmente del BCE.
Con todo, el corto plazo manda, y ante nosotros tenemos el primer impago al Fondo Monetario Internacional (FMI) de un país desarrollado: Grecia se suma al "selecto club" formado por Zimbaue, Cuba y Sudán, y, de hecho, el suyo es el de mayor importe en siete décadas. "No obstante, no será oficial hasta dentro de unas semanas, dado el proceso burocrático procedente en estos casos y que inició el martes. Es por ello que todavía hay tiempo para arreglar las cosas, siempre que el Gobierno de Grecia se aplique en ello", recuerda Link Securities.
El no cumplir con los abonos al organismo capitaneado por Christine Lagarde no supone un default para el país, pero aumenta la desconfianza… Más allá del resultado de la reunión del Eurogrupo de este miércoles (no hay muchas esperanzas), la vista está puesta ahora en el Banco Central Europeo (BCE), concretamente en la liquidez de emergencia (ELA) que mantiene para las entidades helenas.