Más allá de no ‘mover ficha’, su presidente, Mario Draghi, ha dejado claro que no se plantean nuevas medidas de política monetaria. "No hemos discutido ampliar el programa de compras de activos (QE)", ha afirmado tajante; tampoco se ha planteado la posibilidad de comprar acciones, ni el ‘dinero helicóptero’.
Al mismo tiempo, ha vuelto a llamar la atención de los Gobiernos de la Zona Euro, recordándoles que hacen falta reformas estructurales y la entrada en escena de la política fiscal, nombrando directamente a Alemania.
Sin embargo, de ahí la relativa calma de los mercados después del ‘disgusto’ inicial, analistas y expertos esperan que el Banco Central Europeo (BCE) termine implementando nuevos estímulos.
"En última estancia, es probable que el QE se extienda más allá de marzo de 2017, si bien esta decisión se aplazará hasta diciembre de este año", apunta Mitul Patel, responsable de tipos de interés en Henderson Global Investors.
Explica este analista que "la escasez de bonos del Tesoro alemanes aptos para la compra exigirá la modificación de los criterios de aptitud en algún momento. Entretanto, los participantes del mercado siguen mostrándose escépticos sobre la capacidad de los bancos centrales para impulsar las previsiones de crecimiento e inflación de cara al futuro, si bien los reguladores siguen esforzándose al máximo por convencernos de ello".