El instituto de estadística británico (ONS) publicó ayer la cifra inicial del PIB del segundo trimestre, según la cual la economía del Reino Unido creció un 0,7% en términos intertrimestrales y un 2,6% en términos interanuales, en línea con las previsiones de consenso. Estos datos resultan particularmente interesantes porque el ONS estima que el PIB per cápita vuelve a situarse prácticamente en los niveles máximos registrados en el primer trimestre de 2008.
Como de costumbre, el sector servicios (que representa aproximadamente un 78% de la economía británica) fue el principal motor de la expansión con un crecimiento del 0,7% y es el único sector que ha vuelto a su nivel previo a la crisis.
La producción aumentó un 1,0%, la construcción se mantuvo plana y la agricultura se contrajo un 0,7%. Los datos del segundo trimestre resultan en general positivos después de que el PIB creciese a una decepcionante tasa intertrimestral del 0,4% en el primer trimestre. Aunque aún está sujeta a revisiones, esta estimación preliminar parece confirmar que la debilidad invernal fue una anomalía.
La extracción de gas y petróleo también contribuyó positivamente al crecimiento y la producción aumentó en un 7,8%. No obstante, los precios del petróleo se mantienen cerca de los 50 dólares por barril por lo que, pese al fuerte crecimiento, el sector sigue siendo sensible a las oscilaciones de los precios de las materias primas.
El UK FTSE 100 avanzó tras conocer los datos porque los inversores consideran que los buenos datos de producción resultan positivos para las empresas británicas. Sin embargo, esta confianza también ha provocado que la libra se aprecie un 0,6% frente al euro en las horas posteriores a la publicación de las cifras del PIB, lo que supone que la divisa lleva ganado un 9,8% en lo que va de año. Teniendo en cuenta que solo un 20% de los ingresos de las empresas del UK FTSE 100 proceden del Reino Unido y un 27% del resto de Europa, la fortaleza de la libra podría lastrar los beneficios de las exportadoras.