Grecia vuelve a primera escena de los mercados financieros. Su inestabilidad política la maniobra del Primer Ministro para adelantar las elecciones "le ha costado ya más de un 20% al principal índice de Atenas y a otros como el Ibex entre un 2% y un 3%", recuerda Daniel Pingarrón, analista de IG. El nuevo panorama enturbia sin duda el esperado rally de Navidad en las Bolsas, pero también las perspectivas para 2015, un año marcado por importantes citas electorales que previsiblemente determinaran un incremento notable de la volatilidad. A las jornadas de diciembre con Japón y Grecia se sumarán el próximo año los comicios regionales en Italia, Alemania y España. Sin olvidar las generales en Reino Unido.
"La tercera votación para elegir nuevo presidente en Grecia tendrá lugar el 29 de diciembre, y hasta entonces, la incertidumbre política supondrá un gran lastre para las Bolsas, teniendo en cuenta lo que está en juego: el que Grecia presente un default descontrolado y abandone la Eurozona", advierte Pingarrón.
El adelanto electoral implica que los mercados griegos se verán afectados por la incertidumbre política durante algún tiempo. Aunque esta situación podría provocar algo de volatilidad en los mercados europeos, es de esperar que el daño lo sufran principalmente los tenedores de deuda y acciones griegas.
Álex Fusté, economista jefe de Andbank, explica que el problema está en las peticiones que hace Grecia a Bruselas. "Está pidiendo tres cosas: el fin de la austeridad, donde puede arañar algo de flexibilidad, incurrir en déficit con funding del BCE, que no lo conseguirá y una restructuración que sí pueden conseguir", explica.
"Independientemente del resultado, estos acontecimientos nos recuerdan que el factor político sigue ejerciendo su influencia sobre los mercados europeos y, de hecho, se podría argumentar que Europa se verá expuesta a un mayor riesgo político en 2015 que en 2010 y 2011", aseguran desde JP Morgan. Los expertos explican que en el punto álgido de la crisis financiera, los principales partidos perdieron popularidad pero retuvieron el poder político, "mientras que ahora los partidos extremistas y antieuropeístas resultan cada vez más populares y podrían ganar posiciones en algunos Estados miembros clave".