Según las encuestas de los últimos meses, que siempre otorgaron el favoritismo a la actual mandataria y candidata a la reelección con el Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff, Marina Silva era la gran alternativa al continuismo del PT del añorado Lula da Silva.
Con el recorrer de las semanas y desde que fuera oficialmente designada candidata por el PSB (Partido Socialista brasileño) tras el fallecimiento del que era hasta el momento aspirante a la presidencia, el malogrado Eduardo Campos, Silva había superado al que el domingo terminó por devolverle la jugada, Aécio Néves, quien se verá las caras en segundo turno con Rousseff.
Con solo el 21% de los votos, Silva cedió el protagonismo y el derecho a concurrir en la segunda y última vuelta de las elecciones, a donde sí pasaron Rousseff, aupada por el 41%, y Néves, que aglutinó el 33%.
Sin duda, la gran protagonista de la jornada fue la incertidumbre, y de nuevo, la sorpresa estuvo del lado de Silva, que otra vez -ya lo hizo en 2010- se quedó antes de tiempo a las puertas de la presidencia.
Pese al golpe que podría haber supuesto la derrota de la socialista, la bolsa brasileña cerró su primera jornada post-elección en positivo, con un alza del 4,7% mientras que el dólar cayó hasta un 2,3% respecto a la moneda nacional.