El mercado de las armas no hace más que crecer. En 2014, la venta de armamento supuso 58.000 millones de dólares, una cifra que se ha incrementado en 2015 hasta alcanzar los 65.000 millones. Así lo demuestra el último informe de Comercio de Defensa Global de la consultora IHS, que apunta a que se trata del mayor incremento anual en la última década.
Ben Moores, uno de los creadores del estudio, señala que los países de ingresos medio, conforme ven que se incrementan su PIB, cuentan con más "recursos relativos" para gastar en equipamiento militar.
El principal motor de este comercio ha sido Arabia Saudí. El país incrementó su gasto en defensa un 50% en 2015 hasta alcanzar los 9.300 millones de dólares. El aumento en la compra de armamento de Arabia Saudí se inicia con la organización de la coalición de países árabes que emprendieron un ataque en Yemen para acabar con la ofensiva hutí que amenazaba al Gobierno yemení. Además, la rivalidad entre Arabia Saudí e Irán también se ha traducido en un mayor gasto defensivo por parte del país, según señala Bloomberg.
Egipto, cuya economía se ha visto influida por el derrocamiento del expresidente Morsi en 2011, se convirtió en el cuarto mayor importador mundial de armas con un gasto de 2.300 millones de dólares según el informe. Antes de 2013, el país gastó 1.000 millones anuales o menos, menos de la mitad de los datos que registra en la actualidad.
Irak gastó casi tanto como Egipto. El país se encuentra luchando contra los militantes de Estados Islámico en la provincia de Anbar y se prepara para una batalla que le permita recuperar la ciudad de Mosul.