Ole Hansen, responsable de estrategia de materias primas de Saxo Bank, afirma que aunque Atenas "continúa siendo un dolor de cabeza, el foco en los acontecimientos de riesgo desapareció y, por lo tanto, el oro ya no atrae como lugar seguro".
Además, añade que a los "inversores oportunistas" les preocupa el rápido aumento en las compras tras la decisión sorpresa del Banco Nacional de Suiza (SNB por sus siglas en inglés) de eliminar el vínculo al euro. Explica este experto, que el movimiento de la autoridad monetaria helvética "desencadenó una corrida para asegurar los bonos del gobierno, donde muchos vieron los rendimientos moverse a territorio negativo y, por ende, eliminando el coste oportunidad de tener oro".
En lo que respecta al aspecto técnico del metal precioso, este analista recuerda que el primer soporte se encuentra en los 1.252 dólares la onza y, advierte, que "una ruptura por debajo de esta implicaría mayor debilidad, posiblemente hacia los 1.221 dólares".
Hablando de niveles, desde Goldman Sachs apuntan a los 1.290 dólares a tres meses vista y de 1.175 dólares la onza a doce meses. Y, a más largo plazo, tampoco hay mucho optimismo, pues la firma ha rebajado sus previsiones para 2016 hasta los 1.050 dólares, desde los 1.200 estimados anteriormente.
El bróker estadounidense cree que sería necesaria una "desaceleración importante del crecimiento económico para empujar al precio del oro con fuerza por encima de las valoraciones actuales".