Nadie dijo que fuera fácil. Pero sí que la renta variable debía repetir este como activo estrella en las carteras. Una afirmación que de momento ya ha causado más de un disgusto entre conflictos geopolíticos y previsiones macro peor de lo esperado, que ayer llevaron al Ibex a perder los 10.000 puntos con el regreso del fantasma griego entre otros motivos. Unas caídas que hoy se acentúan hasta el 4,5% y ya han provocado que todas las ganancias que el selectivo había acumulado en el año se esfumen de un plumazo, echando por tierra las previsiones que los expertos manejaban a principios de año.
El contexto para el mercado se ha vuelto tremendamente negativo. Sobre todo porque los principales índices mundiales han perdido soportes clave que hasta ahora se daban por seguros. Pilar Aranda, analista de Bankinter, tacha de "capitulación" el sentimiento actual de los inversores. "Las valoraciones de las compañías pierden atractivo en un contexto en el que la recuperación económica puede frustrarse", asegura. "Vemos como las caídas se retroalimentan y ni las variables macro ni los resultados empresariales pueden frenarlas. Nos encontramos ante un sell off abierto y aún estamos capitulando". En definitiva. Esto no ha terminado y los precios seguirán ajustando.
De momento, todos los valores del Ibex 35 siguen en números rojos, algunos cotizando ya en mínimos anuales. La peor parte se la lleva hoy el sector constructor, con caídas superiores al 8% para FCC y entre el 6% y el 7% para OHL, Sacyr y Acciona. El sector bancario también cae en bloque con pérdidas que rondan el 5% en las principales entidades.
"Los clientes están muy preocupados con las caídas", explican fuentes financieras de una gran entidad de banca privada asentada en España. "Estamos intentando tranquilizarles, porque hay que mantener la calma en estos momentos y, sobre todo, pensar que las inversiones en Bolsa deben ser siempre a largo plazo", aseguran.
La pregunta ahora es si los inversores entrarán ahora en modo pánico haciendo más pronunciadas las caídas, y si estas serán suficientes para animar a entrar de nuevo en el mercado esperando el ansiado rally de fin de año.Con el indicador de volatilidad VIX en máximos de dos años, los inversores extreman la prudencia, especialmente en un mes de octubre que suele estar marcado en rojo en el calendario por sus complicaciones. Las perspectivas también preocupan a los gestores de fondos, tal y como mostraba esta semana la última encuesta de Bank of America Merrill Lynch.