"Por primera vez en este siglo América Latina no crece". Con esta contundente frase ha comenzado el presidente de BME el discurso inaugural del Foro, consciente de los riesgos que, también para las empresas españolas, suponen los factores negativos que acechan a una región "atrapada por el desplome de los precios de las materias primas, la desaceleración de China y una notable debilidad del consumo e inversión privados".
La CEPAL y el FMI estiman que el PIB de Latinoamérica se contraerá un 0,3% en 2015, si bien recuperará territorio positivo en 2016. Una contracción que se ha visto reflejada en los mercados de valores. Los inversores en bonos han reducido sus posiciones de modo intenso y los mercados de acciones han tenido un comportamiento desigual. El principal de ellos, la bolsa brasileña, ha bajado un 6% en lo que llevamos de año. Las bolsas de Perú y Colombia acumulan por su parte fuertes pérdidas. Sin embargo, se sitúa en territorio positivo la bolsa mexicana, con un 3%.
Zoido recordó que desde la óptica europea, "para el inversor con cartera en euros el comportamiento ha sido mucho peor, debido a la fuerte depreciación de las divisas, en línea con lo ocurrido en el conjunto de los países emergentes". El real brasileño ha perdido un 30% frente al dólar en 2015, el mayor retroceso de las divisas de los países emergentes. Por ello, el índice FTSE Latibex Brasil retrocede un 34% en el año y el FTSE Latibex TOP, que agrupa los 15 valores más importantes del mercado, baja un 25%.
Desarrollo financiero
Los expertos son conscientes de que la región precisa de un mayor desarrollo financiero, y de que está lejos del nivel adecuado de acceso a la financiación. "Sus sistemas financieros están subdesarrollados incluso en relación con sus fundamentos macroeconómicos", advierten desde BME, recordando que en la región, "solo el 40% de las pequeñas empresas y un 70% de las grandes manejan crédito bancario o líneas de crédito, según datos de la CEPAL y el Banco Mundial".