Opina este experto que, si miramos las cosas en perspectiva, "la caída no es tan grande e inusitada", sin embargo, reconoce que "cuando algo sube o baja durante mucho tiempo, la gente asume que seguirá así siempre", aún cuando en el fondo sabemos que nada asciende o desciende eternamente…
Se dice que la petrolera es una industria cíclica, pero Jarillo, añade que también nos encontramos ante "un sector en el que la oferta a corto y medio plazo es extraordinariamente ‘inelástica’, es decir, por mucho que el suba el precio no se puede hacer más, y si baja, tampoco se deja de producir, porque las inversiones están hechas".
Y es que, resume este analista, lo que tenemos que tener claro con el crudo es que "si se produce un desequilibrio entre oferta y demanda se tarda muchísimo tiempo en corregir, porque la oferta, de momento, va a ser la misma, pase lo que pase con el precio". Al mismo tiempo, añade, "la demanda a su vez también es muy ‘inelástica’ (…) el consumo de petróleo es completamente estable (…) aumenta cada año más o menos con el PIB mundial".
Por otra parte, debemos tener en cuenta que "cada año el agotamiento de los pozos actuales en funcionamiento se calcula que entre un 5% y un 6% de la producción, a saber, que si este año no se inaugurará ningún pozo nuevo, el próximo ejercicio la producción se reduciría en esa proporción".
Hoy por hoy, estamos en la siguiente situación: demanda estacional (en invierno se consume menos que en verano) y "la oferta ha seguido tirando para arriba, entonces se ha producido un gap (hueco), que puede estar alrededor de entre uno o dos millones de barriles diarios (consumo anual se estima que estará por encima de 90 millones), se ha producido un exceso de capacidad, que no es muy grande (2%-3% de la demanda actual), pero que dada la enorme rigidez de la demanda es suficiente para que el precio se caiga (…) Esto se tiene que ajustar por la vía de que alguien deje de producir, eso puede tardar diez años, pero esta vez eso no va a ocurrir".