"Cualquier intento por parte del Banco Central Europeo para poner en marcha un programa de flexibilización cuantitativa este año no servirá para reactivar la economía de la zona euro". Es la principal conclusión de una encuesta elaborada esta semana por el Financial Times entre 32 economistas que, a pesar de confiar en que el organismo lanzará su artillería más pesada en los próximos meses, esta no impactará en el crecimiento.
"El QE (quantitative easing) no es la panacea para la zona euro", explica uno de los economistas consultados, que asegura que solo se conseguiría algo si el impacto en el euro y los precios del petróleo acompañan para estimular la economía de la región.
Este mes, el organismo presidido por Mario Draghi retrasa su reunión mensual hasta el próximo 22 de enero. Y en los tiempos que corren, dos semanas es tiempo más que suficiente para poner los mercados financieros patas arriba, tal y como ha quedado demostrado de nuevo con la difícil situación en Grecia.
A pesar de que los inversores descuentan ya un programa de compra masiva de deuda, los expertos no solo no tienen claro su puesta en marcha inmediata, sino sobre todo su efectividad. "En Japón solo se han beneficiado las grandes empresas exportadoras, siendo las medianas y las pequeñas las que representan el tejido económico real, y el país acaba de reducir a la mitad sus estimaciones de PIB", recordaban los analistas de Andbank en su presentación de previsiones para 2015.
Y los datos apoyan la teoría. Los estímulos en el país nipón no se han traducido en una mejora de la economía real, que es precisamente lo que también se necesita en Europa. Ni tampoco en un impulso fuerte a la inflación. Al menos no el necesario.