"Tras un comienzo de año tan positivo para el mercado europeo, la cuestión clave es dilucidar si esta tendencia es sostenible. En nuestra opinión, los principales factores con capacidad de influencia sobre el mercado seguirán siendo claramente favorables", explica el Departamento de Análisis de Bankinter, capitaneado por Ramón Forcada, en su Informe del Segundo Trimestre de 2015.
Estos expertos lo tienen muy claro: el programa de adquisiciones de activos de la autoridad monetaria de la Zona euro "funcionará y será decisivo". Además, en esta ocasión la tan esperada (y muchas veces frustrada) expectativa de aumento de los resultados empresariales en el Viejo Continente se producirá, porque en esta ocasión "está más fundamentada", gracias a los "vientos a favor" que suponen los bajos precios del petróleo, la depreciación del euro, la mejora del contexto de mercado (que facilitará que las compañías puedan refinanciar deuda con menor coste) y también de la confianza, así como la aceleración del crecimiento.
Sin embargo, la firma también es consciente de los "baches" que hay en el camino de los inversores. El primero, como no podría ser de otra forma, es el posible endurecimiento de la política monetaria en Estados Unidos (según el propio mensaje de la Fed no llegará hasta finales de año y será muy progresiva). Con todo, "conviene recordar que las dos ocasiones anteriores en las que la Fed subió los tipos de interés (en junio de los años 1999 y 2004), el mercado continuó repuntando".
A esto, se sumaría el "freno de Wall Street", tras años de fuerte revalorización, parece mostrar signos de agotamiento, principalmente debido al estancamiento de los resultados empresariales. Ahora bien, reconocen estos expertos, "aunque es cierto que el potencial de la Bolsa estadounidense es inferior en 2015, este comportamiento más irregular no está impidiendo una contundente revalorización de la bolsa europea".
Por otra parte, nos encontramos con las "valoraciones y la aversión al riesgo", tras el reciente rally que ha llevado a los principales índices tanto europeos como de Wall Street a cotizar a múltiplos superiores a los promedios históricos de largo plazo. "No obstante, debemos asumir que nos encontramos en un nuevo ciclo de mercado, en el que las valoraciones se ven favorecidas por unos tipos de interés muy reducidos durante un largo período de tiempo y que las referencias utilizadas en el pasado van perdiendo relevancia", explican.