"Inicialmente, la caída del precio del petróleo debería estimular la economía global a través de un aumento progresivo del consumo que se producirá relativamente pronto. El efecto negativo de la disminución de la inversión no se evidenciará hasta dentro de un tiempo", afirma Asoka Wöhrmann, Chief Investment Officer de Deutsche Asset & Wealth Management (Deutsche AWM).
"El mayor riesgo del bajo precio del petróleo está en el ámbito social, en las economías que dependen de la exportación de crudo y que son financiera y políticamente frágiles", añade. Para muchos países exportadores, el petróleo que venden al exterior supone una gran parte de su Producto Interior Bruto.
Además de atravesar dificultades económicas, países como Colombia, Venezuela, Kazajistán, Argelia, Angola, Arabia Saudí, Iraq y Omán están en riesgo de entrar en déficit sustancial en su balanza comercial.
Los países emergentes que son importadores netos de energía, son los primeros que se benefician del petróleo barato, al igual que las naciones industrializadas.
En el mundo empresarial, los que más se están viendo favorecidos por el bajo precio del crudo son, junto a algunas aerolíneas y compañías de bienes de consumo, los bancos asiáticos. Esto se debe a que en muchos países de Asia, el bajo precio del petróleo reduce uno de los costes principales, lo que debería estimular la economía y el consumo.