La semana ha finalizado como empezó. Con unos comentarios por parte del Presidente del Banco Central Europeo más "dovish" que lo habitual. La mera posibilidad de que las ansiadas medidas de estimulo no convencionales puedan concretarse devuelve el objetivo a las plazas europeas.
El Ibex 35 en particular se toma todos estos movimientos de una forma más agresiva que sus homólogos. Tanto para lo bueno como para lo malo. Lo cierto es que este último día de semana ha sido más fructífero de lo esperado. Si a primera hora de la mañana era Draghi quien volvía a reiterar que haría todo lo que fuera posible y sin demora para aupar la inflación a sus niveles recomendados, lo que de verdad disparó el mercado fue el apoyo dos horas más tarde de Weidmann.
Algo a lo que desde luego no estamos acostumbrados y a que a partir de ahora viendo los últimos datos publicados por Alemania podrían revertirse. A todo este entusiasmo se ha sumado China, bajando sus tipos de interés como forma de impulso a su economía. La continua obsesión por crecer por encima del 7.5% unida a la ralentización global puesta de manifiesto en las últimas semanas ha precipitado al Gobierno Chino a actuar impulsando a todos los mercados, llegando a impulsar al S&P500 por encima de los históricos 2070 puntos.
En cuanto al Ibex 35, deberemos esperar a la semana que viene para saber si finalmente hemos conseguido escapar del rango lateral en el que nos encontramos desde hace ya más de tres semanas. Un rango que va de los 9.950 puntos a los 10.500.
Unos 10.500 que hemos superado por momentos, pero desde luego no los hemos afianzado. De hacerlo miraremos de nuevo a los 10.800 antes de encarar los máximos anuales. Es curioso que después de esta subida semanal cercana al 4% no destaquemos ningún sector en concreto.