Uno de los casos más evidentes es el modelo anglosajón con Reino Unido como su máximo exponente. Según un informe recogido por Morningstar, la mitad de los adultos del país apenas cuentan con unos ahorros de 500 libras. Y para incentivar el ahorro a largo plazo, el gobierno británico ha ideado un proyecto que permitiría a estos trabajadores recibir una cantidad de 2.400 libras en un periodo de 4 años.
Tal y como explican los expertos, la idea es que cada trabajador que ahorre 50 libras al mes durante dos años, recibirá por parte del Gobierno otras 600 libras. Un programa que se prolongaría durante dos años más.
Esta última medida impulsada por las autoridades británicas no es la única. Ni será la última. Desde el año pasado, aquellos ahorradores que cuentan con capital en una cuenta ISA, reciben 50 libras por cada 200 ahorradas.
Es solo un ejemplo de incentivos de los que no puede presumir España. En un evento organizado recientemente por Inverco, Juan Fernández Palacios, Presidente de la Agrupación de Fondos de Pensiones, explicaba cómo el número de partícipes en estos productos ha disminuido en el último año hasta los 8 millones (aunque la cifra se amplía a 9,97 millones pues hay ahorradores que cuentan con más de un plan). "El efecto se prolongará este año por la congelación en los sistemas de empleo", critica Fernández Palacios, asegurando que "lo que nos preocupa es que la gente no ahorre donde debe, que es hacia un ahorro finalista orientado a la jubilación".
Bajo este escenario, el presidente de Inverco Ángel Martínez Aldama pedía al futuro Gobierno, sea del signo que sea, "estabilidad normativa y fomento de las políticas de ahorro", incentivando el ahorro a través de la empresa. A juicio de los expertos, "el desarrollo de los fondos de pensiones no es una cuestión de interés de las gestoras, sino una necesidad objetiva que tiene que ver con la evolución demográfica, no con la política ni la economía".