Etiopía fue la segunda economía que más creció durante 2015 de todo el mundo. Mientras que otros países de su entorno luchan contra la caída de sus monedas y los precios de las materias primas, Etiopía crecía al 8,7% y se prevé que crezca al 8,1% aún este 2016, según las estimaciones del Fondo Monetario Internacional.
Según informa Bloomberg, gran parte del éxito de Etiopía se debe al control del Gobierno en la economía. Las exportaciones suponen una pequeña cantidad en comparación con sus socios africanos y los controles de capitales han hecho que su moneda, el birr, haya conservado su valor frente a la crisis global.
"El hecho de que gran parte del gasto va hacia proyectos de capital, especialmente infraestructuras, significa que el gasto público ha sido la clave del boom", opinaba a Bloomberg Getachew Teklemariam, economista independiente de Addis Ababa. "Es inimaginable pensar en Etiopía como uno de los países de más rápido crecimiento en el mundo sin el gasto público", añadía.
El gasto de compañías públicas, como el Banco Comercial de Etiopía, Ethio Telecom o Etiopía Energía Eléctrica, han incrementado en un 70% la inversión en los últimos tres años en el país hasta los 7.300 millones de dólares (155.200 millones de birr). El gobierno está construyendo todo tipo de infraestructuras, desde parques industriales hasta líneas eléctricas.
El modelo de desarrollo de Etiopía se encuentra dirigido por un gobierno en el poder desde el derrocamiento del régimen militar en 1991. La coalición gobernante obtuvo los 547 escaños parlamentarios en las últimas elecciones generales, por lo que son muchas las voces críticas que lo tildan de un régimen restrictivo y autoritario.