"Si queremos cumplir la Planificación Energética anunciada hace tan sólo unas semanas, habría que instalar unos 5.000 MW eólicos de aquí a 2020, lo que supondría una inversión de unos 7.000 millones de euros. Y para ello es necesaria financiación. Y para ello es necesario recuperar la confianza", ha asegurado el presidente de AEE José López-Tafall, hoy la celebración del Primer Congreso Eólico Español.
López-Tafall ha incidido en el restablecimiento de la seguridad jurídica en el negocio "pasa por corregir aspectos fundamentales del modelo resultante de la Reforma Energética, como la posibilidad de modificar las condiciones económicas cada seis años". Asimismo, ha destacado la importancia de contar con un Plan de Energías Renovables más allá de 2020, con objetivos y medidas claras para el desarrollo de la eólica; y medidas encaminadas a el mercado interno y a aumentar la capacidad exportadora y la presencia internacional de las empresas para que nuestra potente industria no se marche de España". "Y, ¿por qué no? También nos gustaría un gran Pacto de Estado de la Energía, un acuerdo entre todos que garantizase la estabilidad, añadió.
"A cambio, tenemos mucho que ofrecer. Si nos dejan hacer lo que hemos demostrado hacer tan bien a lo largo de los últimos 20 años y en 2020 nos aproximamos a los 30.000 MW eólicos, España podría tener no sólo una menor dependencia energética, sino también 10.000 empleos cualificados más o 6 millones de toneladas de emisiones de CO2 menos", según López-Tafall.
El presidente de AEE ha hecho hincapié en el músculo de la eólica española en el mundo: hoy las compañías de nuestro país son propietarias del 10,5% de toda la potencia eólica instalada en el Planeta: 40.000 MW. De las fábricas españolas han salido el 12% de los aerogeneradores y componentes eólicos del mundo. Gracias a la tecnología eólica española, el año pasado se evitó la emisión a la atmósfera de 71,5 millones de toneladas de CO2. Y las empresas eólicas dan empleo a unas 90.000 personas en el mundo.
A juicio de López-Tafall, todo esto representa una enorme oportunidad que hay que aprovechar, como lo están haciendo los países de nuestro entorno. "Y España ya ha hecho los deberes y está a la vanguardia tecnológica eólica".