Rousseff se presentará el lunes antes los 81 senadores para defenderse, pero sus oponentes están seguros de que tienen más de los 54 votos que necesitan para cesarla.
Según informa Reuters, la votación final, prevista para la noche del martes o la madrugada del miércoles, confirmaría a su vicepresidente, Michel Temer, como el nuevo líder brasileño durante el resto de su período hasta el 2018, lo que podría fin a los 13 años en el poder del Partido de los Trabajadores (PT).
Si la destitución de Rousseff lo confirma en la presidencia, Temer enfrentará la tarea de sacar a la mayor economía de América Latina de su peor recesión desde la Gran Depresión y reducir un déficit presupuestario que supera el 10 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB).
Rousseff está acusada de haber realizado gastos sin la aprobación del Congreso y de haber manipulado las cuentas del Gobierno para ocultar la magnitud del déficit en el período previo a su reelección en 2014.
Los mercados financieros han repuntado por las perspectivas de un Gobierno más favorable a sus intereses, y la moneda local se ha fortalecido cerca de un 30 por ciento frente al dólar en lo que va del año.