La defensa de Dilma Rousseff ante el Senado hace unos días no le ha servido para mantener su cargo. El organismo ha dictaminado apartar del puesto a la ya suspendida presidenta por haber incumplido las leyes presupuestarias.
La hasta hace poco presidenta brasileña, Dilma Rousseff, compareció ante el Senado brasileño. Durante su intervención, Rousseff aseguró que todo es un ataque de la oposición conservadora, que inventa cargos para destituirla y "retrotraer los avances sociales logrados en los últimos 13 años en el país".
Según Rousseff, en su discurso recogido por Reuters, la élite económica y la oposición política brasileña habían buscado desestabilizar su Gobierno desde su reelección en 2014. Rousseff ha negado los cargos y ha denunciado el proceso de juicio político, tachándolo de complot.
"Lo que estamos a punto de presenciar es una violación grave de la Constitución y un verdadero golpe de Estado", ha declarado Rousseff, al tiempo que ha señalado que un Gobierno conservador reduciría drásticamente el gasto en programas sociales, revirtiendo los avances de la última década en la lucha contra la pobreza, destacó. "El futuro de Brasil está en juego", agregó.
El hasta hace poco vicepresidente de Rousseff, Michel Temer, ejercerá como presidente de Brasil durante el resto del mandato, hasta el año 2018.