En los últimos días, el descenso en los precios del crudo ha venido marcado por la ruptura de relaciones entre Arabia Saudí, principal productor mundial, e Irán. Los expertos de UBS vaticinan que el crudo se irá estabilizando hasta los 40 dólares, para terminar el año en el entorno de los 63 dólares.
Aún así, son conscientes de que el motor fundamental de los mercados en el último mes está siendo más el petróleo que el dólar. "Estamos llegando a un punto en el que los efectos negativos de un precio del petróleo tan barato empiezan a superar a los efectos positivos, como el abaratamiento de las importaciones o la mayor renta disponible", indica Ruiz-Scholtes.
A su juicio, estos precios están poniendo en riesgo la viabilidad financiera de las petroleras, "sobre todo las de menor calidad crediticia o las que más están ligadas al fracking, y eso ha disparado los diferenciales crediticios en EEUU, especialmente en high yield, que como es una clase de activo que se mueve por fondos y certifdicados, cuando los inversores se preocupan acaban vendiendo todo".
El efecto dominó es imparable. Esta situación se contagia al high yield europeo e incluso los bonos corporativos de mejor calidad. "Esto ha incrementado a su vez el coste de capital, la tasa de descuento que hay que aplicar a los beneficios futuros, comprimiendo los múltiplos", indica el experto.
La otra derivada que se observa de la caída de los precios de las materias primas, es sobre los países emergentes exportadores. "Para nosotros, el eslabón más frágil de la economía mundial no es China, sino Brasil", indica el experto.