La apertura de la actividad económica casi en niveles previos a la pandemia ha propiciado que un gran número de factores se parezcan a los de 2019 o, al menos, que mejoren con respecto a los últimos meses. Desde la segunda mitad de 2020, la demanda de crédito descendió sin parar, si bien en el momento actual se ha quebrado esa tendencia y las empresas empiezan a demandar más.
Según los datos de la última Encuesta sobre préstamos bancarios del Banco de España, las pymes han protagonizado el aumento de la demanda, apoyadas en operaciones a largo plazo. Las cifras que maneja el organismo regulador prueban que los criterios de concesión se han mantenido estables, e incluso se han relajado en el caso de las grandes compañías.
No obstante, el Banco de España llama la atención sobre un matiz que no tiene que ver con la concesión de los préstamos sino con las condiciones de estos. Dicho de otro modo, el organismo que encabeza Pablo Hernández de Cos constata que «las condiciones generales de las nuevas operaciones se habrían endurecido ligeramente entre abril y junio de 2021.
La explicación a este fenómeno viene dada por la menor tolerancia al riesgo de las entidades financieras, en relación con el aumento de créditos morosos. En esa línea, cabe destacar que tanto grandes empresas como pymes han sufrido por igual el empeoramiento de las condiciones de los créditos.
Preguntados por el impacto de los préstamos dudosos, los bancos responden que prácticamente no ha tenido impacto en la concesión de crédito, salvo en lo que concierne a la financiación a las empresas. Este perjuicio para las compañías se sostiene en la necesidad de cumplir los requerimientos regulatorios además de la menor tolerancia al riesgo, ya mencionada.