El optimismo suele acompañar a los gobernantes cuando hacen un anuncio o preparan una determinada medida. La realidad suele poner en relieve las diferencias entre lo que se cree que puede pasar y lo que realmente pasa. Por tanto, cabría preguntar qué sentido tiene organizar un proyecto para un problema si el análisis previo no es certero.
Uno de los que se hacen esta pregunta es Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España, que analizó la semana pasada el proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE). El Gobierno defendió que estos Presupuestos eran los que le hacían falta al país, con un carácter expansivo para sostener la economía pero, a la vez, con subidas de impuestos para compensar.
Por otro lado, se tiene la esperanza de que se recibirán 27.000 millones de euros de las arcas europeas que servirán para dar impulso a la economía española. De Cos mostró sus reservas con respecto a la ilusión que desprende el Ejecutivo que preside Pedro Sánchez y desmonta gran parte de los supuestos sobre los que está fundamentado el proyecto de PGE.
El primero que analiza es el que hace referencia a las ayudas europeas. Reconoce el impacto que supondrá esta inyección de dinero pero recuerda una y otra vez que, más allá de utilizarse para poner diques a las inundaciones más urgentes, deben servir para financiar proyectos que generen riqueza a largo plazo. Sin embargo, duda de que se ejecutarán plenamente estos fondos que, según cree el Gobierno, elevarían más de 2 puntos porcentuales el crecimiento económico de España en 2021.
De Cos pone sobre la mesa que nunca en la historia de España se han ejecutado los fondos europeos en un porcentaje superior al 80%. «El supuesto de ejecución plena de los fondos europeos y los multiplicadores del uso de estos fondos (…) parecen optimistas a la luz de la evidencia histórica y empírica», reflexiona el gobernador.