Employer branding: cómo las marcas ganan la batalla del talento 

En un mercado donde se libra una guerra por el talento, el employer branding es la herramienta que puede decidir la batalla.
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Oficinas de Nestlé en España :: Nestlé

Durante años, las marcas se han construido mirando casi exclusivamente hacia fuera. Posicionamiento, comunicación, notoriedad y diferenciación frente a la competencia han marcado la agenda de muchas compañías. Hoy, sin embargo, esa lógica resulta incompleta. 

En un mercado donde el talento escasea, rota con facilidad y compara experiencias con la misma naturalidad con la que compara productos, la marca también se convierte en una herramienta clave de atracción, cohesión y retención interna.

El employer branding deja así de ser un recurso táctico para convertirse en una palanca estratégica del negocio.

Una acción de Coca-Cola con sus empleados :: The Weighty Matters

Ese cambio de enfoque exige repensar la marca desde dentro. No como un relato aspiracional, sino como una experiencia real que se vive en la cultura, el liderazgo y la toma de decisiones. En ese punto, la disciplina del branding cobra una nueva dimensión. 

«Las marcas ya no se construyen solo para el mercado, también para quienes trabajan en ellas», explica Almudena Clemente, directora de Masterbrand, que insiste en que el employer branding no puede abordarse como un ejercicio de comunicación. «El employer branding no se comunica: se vive». 

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De dentro hacia fuera: el nuevo punto de partida 

Igual que una casa necesita cimientos sólidos, una marca empleadora eficaz empieza por el interior de la organización. No basta con que el equipo conozca qué hace la empresa; debe compartir el cómo y sentirse identificado con el porqué.

«Una marca empleadora eficaz se construye siempre de dentro hacia fuera», apunta Clemente. Y ese cambio de enfoque responde a una transformación profunda en las expectativas del talento. «El talento ya no busca solo empleo, busca propósito, pertenencia y un relato compartido». 

Por eso, las compañías que entienden el employer branding como una palanca estratégica priorizan la cohesión interna. «Las mejores marcas empleadoras no levantan organigramas, construyen comunidades internas», subraya. 

Oficinas de Google en Zurich :: Google

Employer branding real: cuando deja de ser discurso 

Una empresa puede decir que tiene employer branding de verdad cuando la marca influye en las decisiones. En cómo se selecciona, cómo se lidera, cómo se reconoce, cómo se promociona y también en cómo se gestiona la salida de las personas. 

«Si la marca empleadora solo vive en LinkedIn o en campañas de atracción, no es branding: es comunicación táctica», advierte la directora de Masterbrand. El punto de inflexión llega cuando la experiencia interna confirma lo que se promete hacia fuera.

«El employer branding empieza cuando la experiencia interna confirma lo que se promete hacia fuera», explica la experta. 

En ese proceso, herramientas como la EVP (Employee Value Proposition) dejan de ser un documento aspiracional para convertirse en un marco real de relación entre la empresa y su talento. 

Identidad que se comporta, no que se enuncia 

Oficinas de Netflix :: Netflix

La identidad de marca no se traduce en experiencia a través de manuales, sino mediante comportamientos. Los valores no son declaraciones formales, sino prácticas cotidianas. 

«Los valores no son palabras colgadas en una pared, son criterios de actuación», destaca Clemente. Se reflejan en cómo se da feedback, cómo se gestionan los errores o cómo se toman decisiones difíciles. «La identidad de marca se demuestra en cómo se lidera, cómo se decide y cómo se gestionan los errores». 

Cuando la identidad está bien definida, actúa como un filtro que orienta comportamientos y marca límites. Eso es lo que el empleado vive cada día. 

Una sola marca, distintas capas 

La coherencia entre marca corporativa, comercial y empleadora es determinante. No son marcas distintas, sino capas de una misma realidad. Cuando cada una cuenta una historia diferente, aparece la desconfianza. 

«La coherencia no significa decir lo mismo a todos, sino ser lo mismo desde distintos ángulos», explica Clemente. La clave está en adaptar el discurso sin perder la esencia, manteniendo una identidad reconocible para todas las audiencias. 

Empleada de Starbucks :: Starbucks

Autenticidad: el factor que el talento no perdona 

La autenticidad se ha convertido en uno de los principales activos de la marca empleadora. Y también en uno de los más frágiles. «El talento no perdona la incoherencia y cada vez es más exigente», apunta Clemente. 

La autenticidad no se construye con campañas, sino con decisiones. «La autenticidad no se comunica, se demuestra». Implica asumir qué tipo de empresa se es, qué se puede ofrecer de verdad y qué no. «Una marca empleadora fuerte no intenta gustar a todo el mundo: elige a quién quiere atraer». 

En este contexto, el papel de los empleados como embajadores gana peso. Su experiencia cotidiana aporta una credibilidad que ninguna campaña puede sustituir. 

EVP: descubrir antes que redactar 

Una EVP sólida no nace de un ejercicio creativo aislado, sino de un proceso de análisis interno. «Una EVP sólida no se redacta, se descubre», explica Clemente. 

Ese descubrimiento parte de una pregunta incómoda: qué experiencia real vive hoy alguien que trabaja en la empresa. Porque, como recuerda la directora de Masterbrand, «la cultura no es lo que decimos que somos, es lo que pasa cuando nadie mira».

Premio para empleados de McDonald´s :: McDonald´s

Además, toda propuesta de valor necesita pruebas. «Sin pruebas, una propuesta de valor es solo publicidad interna». Los mensajes deben poder sostenerse en procesos, decisiones y situaciones reales. 

Reflejar primero, inspirar después 

El employer branding debe partir de una verdad reconocible internamente antes de aspirar a transformar. Si los empleados no se ven reflejados, aparece el cinismo. Pero reflejar no basta. 

La marca también debe inspirar, marcar un horizonte y tensar la realidad hacia lo que la empresa necesita ser. Encontrar ese equilibrio es lo que convierte al employer branding en una herramienta estratégica y no en un simple relato aspiracional. 

Ahí empieza el employer branding de verdad. No cuando se dice. Cuando se vive. 

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