Con buena parte de España cerrada, y la otra parte pendiente de si se queda o no en paro, existen sectores que continúan en funcionamiento y consiguen convertirse en una luz rodeada de nubes negras. Ante una oferta de ocio limitada y sin otra posibilidad que quedarse en casa, tejer se ha convertido para muchos en la alternativa a ir de viaje, al teatro o a comer en un restaurante.
Pepita Marín, CEO y cofundadora de We Are Knitters junto a Alberto Bravo, matiza que su competencia no es el comercio de ropa, sino que su producto -lana para tejer- se sitúa en el segmento del ocio. “En épocas de bonanza la gente sale de viaje, teatros y restaurantes; y nuestro negocio baja. Sin embargo, en época de crisis la gente está más en casa”, comenta Marín a DIRIGENTES.
El mes de marzo su empresa registró un récord de ventas. “Va en ciclos contrarios a las crisis”, explica Marín. Sin embargo, reconoce que en este éxito contracíclico también ha intervenido la suerte: “Hemos tenido muchísima suerte porque hemos llegado a este punto después de unos meses bastante malos en ventas y teníamos el almacén a tope”. Estas circunstancias les han permitido poder atender a todos los pedidos que han recibido, tanto en España, cuya facturación representa un porcentaje reducido, como en Estados Unidos, Alemania, Francia e Italia.
De hecho, la diversificación geográfica constituye otra de las bases de su éxito aunque, en este caso, tiene poco que ver con la suerte. Por otro lado, las últimas restricciones anunciadas por el Gobierno, que limitaban la actividad a aquellos sectores esenciales, mantuvieron en vilo la buena marcha de este comercio online de lana para tejer. Una vez más, Marín y su negocio se vieron favorecidos por la consideración de actividad esencial de la distribución y preparación de envíos para el comercio electrónico o por catálogo. “Eso ha beneficiado a todos los ecommerces”, dice Marín.
En su opinión, este hecho tiene que ver con la necesidad de la población de contar con alternativas de ocio. “No pueden tener a la gente encerrada y encima sin que compre artículos de ocio por internet”, razona esta dirigente. En esa línea, afirma que es un buen momento para productos de entretenimiento, mientras que el consumidor prefiere reducir o retrasar otros gastos.