Uno de los lugares de encuentro más comunes para los españoles son los bares. Hay uno por cada 190 habitantes, que además dan trabajo a 1,6 millones de personas. La hostelería fue precisamente uno de los primeros sectores en paralizarse debido a la declaración del Estado de Alarma, lo que ha puesto en riesgo una infinidad de pequeños negocios.
«La situación es absolutamente devastadora», explica a DIRIGENTES Emilio Gallego, secretario general de Hostelería de España (CEHE). Reitera que existe una «máxima preocupación» no solo por cómo está afectando el cierre forzado al día a día de las empresas, sino por cómo se afrontará la reapertura, que espera que tendrá lugar de manera paulatina.
«Por supuesto, el primer día que abramos no va a ser como el último que cerramos», avisa Gallego, «seguramente vamos a tardar muchísimo en poder recuperar el volumen de actividad». Advierte de que la bajada de la demanda internacional será uno de los factores que provocarán que el día después requiera de una reconversión de la hostelería española.
El descenso de la demanda derivado de esta crisis, así como las nuevas necesidades de higiene, seguridad y prevención de riesgos crearán «un nuevo escenario». Para el representante de este segmento de actividad, esto supondrá que «habrá negocios que no puedan volver a abrir o que su actividad no sea viable».
En ese contexto, la restructuración sectorial tendrá que ver con un sobredimensionamiento de la estructura que, en último término, «tendrá una repercusió nimportante en términos de establecimientos y de empleo», indica Gallego. Con respecto a la clientela, prevé que «van a ser distintos y se comportarán de manera distinta». Asimismo, el impacto que tendrá esta situación «es difícil cuantificar».