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Las empresas han comenzado a revisar con mayor pragmatismo cómo estructuran sus equipos. La combinación de incertidumbre económica, proyectos cada vez más complejos y necesidad de resultados inmediatos está acelerando un cambio silencioso en la gestión del talento.
En ese contexto, el talento sénior freelance se consolida como una palanca estratégica para competir sin asumir rigideces estructurales.
Lejos de tratarse de una solución coyuntural, la contratación de profesionales mayores de 50 años en formato independiente responde a una lógica empresarial clara: acceder a experiencia contrastada, con alta capacidad de ejecución y bajo riesgo organizativo.
La experiencia como activo inmediato
Uno de los principales argumentos a favor del talento sénior freelance es su capacidad para aportar valor desde el primer día.

Según el informe Seniors Trends 2025 de Malt, el 42,4% de los profesionales sénior trabajó más de 20 años en empresas antes de optar por el modelo independiente, lo que les permite entender con rapidez la lógica interna de las organizaciones, anticipar riesgos y priorizar decisiones.



