La historia de Bitcoin ha pasado por fases de todo tipo. Cuando se lanzó, el desconocimiento y su uso en la deep web lo asociaron con los negocios turbios y con la estafa.
Después empezó a acaparar más atención por sus fuertes subidas de precio; fue tachado como «burbuja» o activo sin valor real. Unos años después, nos encontramos ante una nueva fase —que quizá era impensable hace solo dos o tres años—: la de la institucionalización.
¿Qué es la institucionalización de Bitcoin?
Realmente, es la fase en la que los grandes inversores, empresas y países empiezan a mirar a la criptomoneda con otros ojos: más cariñosos, más amables. Pero esto no es solo palabrería, ni mucho menos.
Hace solamente un año, el pedazo de pastel que estos gigantes financieros tenían era de menos del 5%. Ahora superan el 10%. Los ETF ya guardan un 5,8% del total de Bitcoin; las empresas y gobiernos suman otro 5 %. La mayoría —el 66%— sigue en manos del pequeño inversor.

Pero ojo, que este 66% es cada vez más reducido. En este 2025 estamos presenciando un cambio bastante curioso y llamativo: los inversores minoristas han decidido vender unos 247.000 bitcoins. Pero ¿sabéis quién los está comprando? Pues los grandes inversores.



