La demanda de activos que responden a necesidades residenciales se ha mantenido firme durante la pandemia. En 2020, se invirtieron 83.400 millones de euros en Europa, un 10% más que en 2019. Es en este contexto en el que se sitúa la encuesta de 2021: capital que busca «activos refugio», una búsqueda de flujos de ingresos estables y una mayor competencia por los mejores activos. Así lo refleja la encuesta a inversores JLL Living, elaborada en colaboración con Aberdeen Standard Investments. Después de 12 meses sin parangón, los datos del estudio muestran cómo se han ajustado las estrategias de los inversores.
Está claro que la pandemia está reconfigurando el futuro de este tipo de activos. Pero sigue habiendo cierta incertidumbre tanto desde el punto de vista del estilo de vida como del económico, así como preocupaciones a corto plazo sobre la regulación de los alquileres y los requisitos de construcción específicos en base a los criterios ESG. No obstante, la encuesta sugiere que las perspectivas siguen siendo brillantes para el sector, con amplias oportunidades para los inversores.
¿Hasta dónde puede llegar este segmento?
Actualmente, representa el 25% de toda la inversión inmobiliaria directa en EMEA, frente al 9% de 2010. Si tomamos las respuestas de la encuesta como una representación del mercado en general, las cuotas podrían alcanzar más del 40% de la inversión inmobiliaria total.
Además, muchos de los encuestados buscan expandirse a nuevos segmentos de este sector o a nuevos mercados por completo, para diversificar y aprovechar nuevas oportunidades. Para las nuevas inversiones, los inversores consideran que el subsector multifamiliar es el más accesible, seguido de las viviendas para estudiantes, mientras que el sanitario es el más complicado. La vivienda asequible y el coliving son más nichos, a menudo limitados por la regulación y la falta de liquidez del mercado.


