Este año ha sido particularmente difícil en términos de volatilidad y correlación de activos. En los últimos meses, todos los activos han experimentado una tendencia bajista. Una de las razones era la dicotomía entre la Fed, que quería endurecer su política aprovechando la recuperación económica durante los últimos 2-3 años, y China, que está intentando hacer frente a un crecimiento estructural y cíclico menor. Esto se ha visto lastrado por algunos vientos en contra: como una resolución inestable de la crisis griega (recordándonos que la Unión Monetaria Europea permanece frágil) y el anteriormente mencionado hecho de que las economías emergentes nos son capaces de compensar la falta de crecimiento global.
Cada uno de estos aspectos representa en sí mismo una fuente de preocupación para los inversores globales (preocupación, no pánico). Sin embargo, cuando todos esos factores llegan al mismo tiempo, la velocidad, la profundidad, y el contagio de esta corrección es fácilmente explicable.
En este contexto, los movimientos de las divisas han sido extremadamente profundos y sostenidos. La paridad entre el dólar y el yuan es desconcertante: las dos economías más importantes intentan implementar políticas monetarias diferentes con una paridad controlada entre ambas divisas. No creo que las autoridades chinas hayan apreciado realmente la fortaleza indirecta de su divisa durante los últimos 12 meses. Y creo que la Fed, y también los mercados, tienen claro el mensaje cuando China decidió el pasado agosto mantener su tipo de cambio ligeramente más flexible.
Perspectivas para los próximos meses
Las perspectivas son más positivas que hace unas semanas. Las crecientes preocupaciones sobre un crecimiento nominal del PIB menor de lo esperado este año han sido compensadas, una vez más, por las políticas acomodaticias de los principales bancos centrales. La Fed tendrá serias dificultades para endurecer su política monetaria en un mundo donde los principales bancos centrales continuarán flexibilizándolas… En el corto plazo, esto será incluso más difícil debido a la pérdida de momentum económico en Estados Unidos.