En este entorno, los analistas de ETF Securities y Roubini Economics se preguntan: ¿Por qué un inversor prestaría dinero para recibir retornos negativos cuando podría retener ese efectivo y recibir al menos una rentabilidad cero?
Hay un buen número de razones, explican, entre ellas las expectativas de una apreciación monetaria, que compensa los rendimientos negativos, o las apuestas especulativas (muy rentable en el caso del tipo de cambio fijo de Suiza), la conveniencia o incluso la represión financiera.
Por otra parte, pueden reflejar los riesgos económicos y políticos que apoyan la demanda de refugios seguros. Especialmente, destacan, las preocupaciones sobre la sostenibilidad de la Zona Euro a raíz de la crisis griega, que ha impulsado los flujos hacia los bonos escandinavos y helvéticos, por ejemplo.
¿Qué pasa con la Bolsa en este contexto de tipos negativos? Las políticas monetarias acomodaticias, junto con otros apoyos coyunturales, como la debilidad de los precios del crudo, podrían conducir a mejoras moderadas en el plano macroeconómico a corto plazo, y a un rally de alivio, pero que esto se mantenga dependerá de si la demanda subyacente repunta.
"En última instancia, el QE es necesario, pero no suficiente para apoyar el crecimiento e incrementar la solicitud de crédito (no sólo su suministro). Hacen falta stímulos fiscales o, al menos, una reducción de la austeridad", opinan estos estrategas.