¿Qué elementos de la cadena de valor de la energía fotovoltaica aún son desconocidos para la mayor parte de la población?
Estamos en una fase del sector en la que la población desconoce muchas cosas. A mí me gusta explicarlo con ejemplos. Con la moda, por ejemplo. Ahora mismo tú vas a una tienda sabiendo qué talla te sienta bien, qué marca, etc. Casi que solo piensas en el color de la prenda. Sin embargo, en el mercado fotovoltaico aún estamos como en la época del sastre. Tú antes ibas al sastre y como mucho podías elegir la tela y tenías que confiar en el sastre y pensar que te iba a hacer una buena camisa, pero no lo podías saber hasta que no estaba hecha.
Con la fotovoltaica pasa igual: el sastre es el instalador fotovoltaico y la tela son los productos, los paneles e inversores. Tú eliges esos paneles e inversores, y esperas que el sastre haga un buen traje en tu tejado y quede todo perfecto. Llevándolo totalmente al terreno de la fotovoltaica, ni los clientes finales pueden comparar ofertas entre los instaladores ni las ofertas de los instaladores son comparables entre sí. Por eso, cuando hablamos de la cadena de valor fotovoltaica siempre decimos que los clientes desconocen muchas cosas. No son capaces de elegir los tipos de material porque no tienen conocimientos suficientes sobre las marcas de fabricantes, tecnología, material, etc. Realmente compran por recomendación. Normalmente porque conocen a alguien que se ha hecho una instalación y lo hacen con el mismo instalador. Y este es uno de los problemas que hay. La población debería tener accesible ese conocimiento para que pudiera elegir a conciencia.
Por otro lado, también hay muchos bulos en torno a la energía fotovoltaica. Por ejemplo, hoy en día la gente sigue pensando que se gasta más energía en la fabricación de los paneles fotovoltaicos que la energía que el propio panel genera. Es un bulo que se extendió y mucha gente piensa que es así, que la fotovoltaica no ahorra y no ayuda al planeta.
¿En qué medida el autoconsumo fotovoltaico supone una gran oportunidad para que España impulse su independencia energética, aprovechando los recursos naturales disponibles y reduciendo el impacto medioambiental?
Cuando miras el mapa de irradiación en Europa, te das cuenta de que en España tenemos más del doble de la irradiación que hay en Reino Unido, por ejemplo. Por lo tanto, la oportunidad está ahí. Está claro que, generando energía propia como la fotovoltaica, ganas independencia. Es un hecho innegable.
Pero lo que también es verdad es que la energía fotovoltaica tiene sus limitaciones y debemos de ser conscientes de esto. La principal limitación es que la energía se genera cuando hay sol, y si no hay sol, no se genera. Cuando llueve, la generación es más limitada. Por eso un país no puede depender exclusivamente de una fuente de energía que no es predecible. De ahí que una política estatal tampoco se pueda basar en fuentes que no son predecibles porque los consumidores no se adaptan a esto, cuando está nublado, no gastas menos energía como consumidor, gastas la misma, pero estás generando menos.