La aeronáutica estadounidense Boeing ha comunicado que el veto de sus aviones 737 MAX en casi todo el mundo, como consecuencia de los dos accidentes mortales en Etiopía e Indonesia, le ha supuesto 3.700 millones de dólares en pérdidas en el segundo trimestre del año. Pero no solo Boeing está sufriendo las consecuencias de esta crisis. Las compañías aéreas que usan este modelo han tenido que reestructurar sus planes de negocio y ya están registrando pérdidas.
Boeing ha hecho públicas sus cuentas y debido a “las interrupciones relacionadas con la puesta a tierra de 737 Max y los retrasos de entrega asociados” ha tenido unas pérdidas de 3.700 millones de dólares en el segundo trimestre.
La aeronáutica estadounidense además dijo que la ralentización de la producción durante la puesta en tierra de sus aviones le ha supuesto un coste de 1.700 millones de dólares en el segundo trimestre.
A esto hay que sumar los costos potenciales relacionados con los litigios contra la compañía de aviones. Boeing anunció a principios de este mes que pagará 100 millones de dólares a las familias de las víctimas de los accidentes aéreos.
Aún no hay fecha para que su avión más vendido, el 737 Max, vuelva a volar. Hace un mes se hablaba de septiembre y ahora no está claro cuando será aprobado por los reguladores estadounidenses y extranjeros para volar nuevamente. Boeing dice que sigue trabajando con las autoridades y que serán ellas quienes «determinen el calendario de la vuelta a servicio». Se ha comprometido a entregar una solución de software para abordar los problemas con sus funciones de seguridad automática que estaban vinculadas a los fallos en ambos accidentes.