Solo hay que echar la vista un año atrás para comprender la fragilidad de las previsiones que manejan analistas y gestores a la hora de hacer su selección de activos. A finales de 2013, la renta variable se consolidaba como la estrella de cara a 2014. Pero las sorpresas y la volatilidad hicieron que muchos perdieran la verdadera oportunidad de inversión de los últimos doce meses: la renta fija. Un activo desechado por la mayoría por sus bajos rendimientos que, sin embargo, terminó siendo el más beneficioso para quien supo jugar bien sus cartas. Especialmente si el concepto de "riesgo" se mete en la ecuación de rentabilidad.
Después del error monumental que muchos cometieron abandonando la renta fija el pasado año, las apuestas vuelven a mirar de nuevo a la renta variable para 2015. En principio, el entorno acompaña a los inversores de riesgo. Empezando porque salvo la Fed, existe una firme apuesta de los bancos centrales por mantener una política monetaria expansiva que puede seguir animando el ciclo alcista de las Bolsas.
No se trata solo del Banco Central Europeo (BCE). Suiza y Dinamarca han bajado tipos, y, como recuerdan desde Banca March, "otros quince bancos centrales, desde Singapur hasta Perú, pasando por India, Canadá, Australia y Turquía", también han hecho lo propio en las últimas semanas. "Gracias a la caída de las presiones inflacionistas, han sido capaces de utilizar la política monetaria para estimular sus economías y evitar, al mismo tiempo, que sus monedas se aprecien", explican desde la entidad en su informe de estrategia mensual.
A su juicio, las Bolsas seguirán apoyadas por un contexto macroeconómico favorable, confirmándose la aceleración del crecimiento en Estados Unidos. "Las mejoras en el empleo y el sector inmobiliario, junto a la caída del precio del petróleo comenzarán a hacerse sentir sobre el gasto en consumo y este año se prevé un crecimiento del 3,5%, cercano al potencial", explican.
Aunque las previsiones para Europa son inferiores (en niveles del 1,1%), y el alto nivel de desempleo supone un obstáculo para que el consumo se recupere significativamente, los beneficios empresariales serán aquí claves para mantener la confianza en este tipo de activo.