El número de empresas con dificultades para encontrar trabajadores se ha duplicado en el último año, según publicó el Banco de España la semana pasada, mientras que la tasa de paro sigue por encima del 12%. DIRIGENTES entrevista a Antonio Núñez, Senior Partner de Parangon Partners y especializado en Liderazgo y Gobierno Corporativo, para esclarecer los factores que provocan esta situación.
¿Cómo se entiende que las empresas no encuentren profesionales con una de las tasas de paro más altas de Europa?
Los perfiles son diferentes. No se puede mezclar. En la parte tecnológica, hay mucha falta clarísima de perfiles, aunque, en el global, la tasa de paro sea alta. También influye que, a raíz del COVID, hay profesionales que deciden dejar sus puestos de trabajo, no porque tengan potra alternativa, sino porque han reconsiderado sus prioridades profesionales, deciden reinventarse, hacer otras cosas… y ese es otro fenómeno que tenemos que considerar.
Este fenómeno afecta a distintos sectores. ¿Afecta de la misma manera a los trabajadores cualificados y no cualificados?
Las variables son distintas. Influye la alternativa que tienen, como cobrar un salario mínimo cuando en el sector se puede cobrar un sueldo ligeramente superior. También hay falta de incentivos cuando se está subsidiando y se está dando un salario por no trabajar.
En la hostelería, donde la oferta es similar a antes de la pandemia, también sucede. ¿Puede tratarse de las condiciones laborales o los subsidios hacen que los empresarios pierdan poder de negociación?
Estas externalidades hacen que el mercado laboral no funcione con toda la transparencia y eficacia que podría hacerlo. Hay momentos en los que es necesario, pero en mi opinión, hay una excesiva intervención del Estado en estos temas.
Hay muchas empresas pequeñas que no están capacitadas para pagar a un profesional y llevar a cabo el proceso de digitalización.
El mercado es muy tozudo. Si no hay perfiles, hay que buscar otros diferentes o cambiar las condiciones que ofrecen. En la parte de la digitalización, hay una inflación mucho más alta que en las materias primas, que en los salarios pueden llegar al 35-40%. Ante eso, las compañías tienen pocas herramientas para combatirlo. Al final, se entra en un círculo vicioso que hay que cambiar.