La lucha contra el cambio climático y la creación de un mundo más sostenible es un tema cada vez más prominente en todas las capas de la sociedad, incluida la clase empresarial. Presente en los cinco continentes, B Lab es una organización sin ánimo de lucro que tiene como objetivo crear un nuevo paradigma económico para beneficiar a todas las personas y al planeta, creando estándares, políticas, herramientas y programas de impacto para las empresas.
¿Por qué es necesario un cambio de paradigma en la manera que se plantea el crecimiento en las organizaciones empresariales?
Hoy en día estamos ante unos desafíos globales que son muy urgentes de abordar. Hay un conjunto de riesgos ambientales y sociales que están muy vinculados a una pobreza estructural y una desigualdad creciente. Hay una percepción de que las comunidades vulnerables no se benefician de los efectos del desarrollo. Desde B Lab, creemos que esos riesgos están muy vinculados a un paradigma empresarial dominante que apuesta como objetivo prioritario la creación de valor para el accionista, la consecución de beneficios económicos y, por lo tanto, no ha equilibrado en su gestión empresarial los beneficios económicos, sociales y ambientales. Es necesario cambiar ese paradigma y, para eso, se necesita cambiar la razón de ser de las empresas. Esto es lo que motiva al movimiento B Corp.
Ha habido una evolución en la percepción de términos como "comercio justo", "sostenibilidad" o "economía circular" por parte de las empresas, que han incorporado estos términos en su comunicación corporativa.
Efectivamente. Cada vez más, se empiezan a integrar estos términos. Creo que todavía hay poca claridad en cuanto a lo que quiere decir la sostenibilidad desde la perspectiva empresarial y tenemos que crear un lenguaje y narrativa común. Tiene que ser más fácil entender qué quiere decir integrar la sostenibilidad, ya que no es solamente un tema ambiental. Es un tema integral que afecta a toda la compañía, lo cual quiere decir que no existe una estrategia de sostenibilidad y una corporativa, sino que existe una única estrategia que integra la sostenibilidad como aspecto fundamental. Todavía hoy no creo que esto esté ampliamente reconocido. Nos queda avanzar para entender que la sostenibilidad debe nacer desde el propio propósito empresarial, pero es positivo que se vayan introduciendo estos términos.
¿Qué ventajas puede tener una empresa por modificar su organización para adaptarse a estas nuevas maneras de funcionar?
Lo primero que nos tenemos que preguntar es qué desventajas tiene continuar con el modelo actual. Quizá este modelo no esté consiguiendo sostener el modelo socioeconómico. Por lo tanto, hay que replantearlo. Desde una perspectiva instrumental, la justificación para las empresas que están implementando estos cambios puede venir de dos lados. Por un lado, pueden hacerlas más eficientes, incorporando medidas que resulten más ventajosas o beneficiosas para su actividad. Además, ayuda a identificar oportunidades e innovaciones para desarrollar nuevas oportunidades de negocio. También hay una justificación moral: el modelo actual, ¿dónde nos lleva?
¿Qué impacto tienen estos cambios en las cuentas de resultados de las empresas?
Es evidente que hay empresas que identifican retornos desde diferentes perspectivas. Se pueden abrir nuevas vías de negocio identificando nuevas oportunidades. Desde la vía de la eficiencia porque se pueden hacer los procesos de producción más eficientes, lo que beneficia la reducción de costes. También desde la parte social, ya que aumentas la implicación de los empleados y reduces la rotación en la plantilla. Siempre es difícil hacer una correlación entre estos elementos y la cuenta de resultados, pero lo cierto es que todas aquellas empresas, e incluso índices bursátiles, que están basados en temas de sostenibilidad, no tienen un rendimiento inferior que cualquier otra empresa.