Para Enrique Roca, el biogás representa una alternativa que se debe “potenciar” y “facilitar”. Y, para ello, propone un cambio de mentalidad que deje a un lado “la cultura de ir a lo barato y pensar en otras soluciones tecnológicamente viables” que permiten una independencia de los combustibles fósiles. En una entrevista con DIRIGENTES, el director Técnico del Área de Sostenibilidad de Euro-Funding da las claves de este gas combustible y analiza el camino que aún debe recorrer.
¿Puede convertirse el biogás en la mejor alternativa ante la falta de suministro ruso?
No considero que sea la “mejor” alternativa, pero sí una de las tantas que conviene potenciar y facilitar. Hay que cambiar la cultura de ir a lo barato y pensar en otras soluciones tecnológicamente viables para los hogares, industrias y servicios, las cuales nos permitan independizarnos progresivamente de los combustibles fósiles. La estrategia debería ir encaminada a electrificar las instalaciones. En este sentido, las plantas biogás constituirían una excelente alternativa, ya que permiten aprovechar los residuos industriales, urbanos o lodos de depuradora, entre otros, para generar un gas combustible -el biogás-. Este biogás puede utilizarse como combustible para el transporte, generar electricidad o usos térmicos.
Otra opción sería la biomasa para valorizar los residuos de las industrias, la cual reduciría los costes asociados a su gestión, así como la demanda de otras fuentes energéticas como el gas natural. Esta sería sin duda una excelente alternativa. No es así el caso de la biomasa tipo pellet, ya que en este caso vuelves a tener una dependencia exterior y debes estar abasteciéndote de combustible diariamente. Por lo tanto, biomasa sí, pero con peros.
A las alturas que estamos del partido, aún existen muchísimas instalaciones que consumen gasoil. ¿Cómo puede ser? La respuesta de la administración ha sido conceder ayudas para pasar a gas natural. ¿Por qué? Tenemos tecnologías eléctricas para casi todo y con mejores rendimientos. ¡Potenciemos esto! Además, el problema de las ayudas es que, igual que se ofrecen, se ponen mil trabas que echan atrás a los interesados y nos quedamos en el mismo sitio, llegando a un porcentaje muy bajo de la sociedad.
Las calderas para ACS y calefacción tienen un rendimiento de entre un 85% y un 105% con el aprovechamiento de la condensación de los humos, pero las bombas de calor tienen rendimientos por encima del 400%. No digo más. ¿Qué aún se permite vender termos eléctricos con efecto Joule? ¿Por qué se siguen vendiendo calderas de gas o gasoil? Toda instalación consumidora de energía no conectada a la red eléctrica debería estar obligada e incentivada de verdad para ser autosuficiente con 0 emisiones. Y así podemos continuar… Por lo tanto, ¿es el biogás la mejor alternativa? No, pero una de ellas. Pero como siempre, vamos tarde.