Manuel Gallardo, Director de Data Analytics e Inteligencia Artificial Grupo Oesía, habla con DIRIGENTES sobre los múltiples beneficios que supone implementar tecnologías emergentes en las organizaciones para convertirse en empresas competentes y longevas.
Se conocen algunas de las ventajas que ofrece la inteligencia artificial (IA) en las empresas, pero, ¿cuánto puede realmente beneficiar su implementación?
En este sentido mi posición es maximalista: las empresas que no empiecen a adoptar la IA en sus procesos de negocio estarán fuera del mercado en los próximos cinco, máximo diez años.
En un mundo cada vez más competitivo y global, la velocidad a la que se toman decisiones basadas en datos, la velocidad de respuesta de las empresas ante situaciones cambiantes será lo que marque la ventaja competitiva de cada una de ellas.
La automatización que proporciona la IA, además, supone una optimización en costes cada vez de mayor valor, añadiendo un factor competitivo adicional al mencionado en la ayuda a la toma de decisiones.
¿Cuál es el mayor riesgo al que se exponen? ¿A qué se debe tanto temor por esta herramienta?
El mayor riesgo al que se enfrentan, precisamente, es no asumir la necesidad de integrar este tipo de tecnologías en sus cadenas de valor.