La innovación representa un pilar fundamental en la estrategia de negocio de Servinform. Rafael Cabello, CTO de la compañía, detalla en una entrevista con DIRIGENTES de qué manera ha evolucionado este elemento a lo largo de sus más de cuatro décadas de historia.
¿Cómo ha contribuido la innovación a la trayectoria de Servinform durante sus más de 45 años de historia?
En todos estos años, Servinform ha orientado la innovación, entendida desde el punto de vista de la tecnología, a cómo aplicar eficiencia y agilidad en las operaciones que hacemos para mejorar los servicios. Por ejemplo, antes se recibían las cartas en formato físico, pero ahora, además de poder seguir recibiéndolas físicamente, también se puede hacer por múltiples canales, a través de un email, un SMS e, incluso, un WhatsApp. En esa omnicanalidad es donde hemos ido incorporando la innovación, de manera que los procesos se han ido enriqueciendo con la tecnología para hacerlos más ágiles y más eficientes.
En España se achaca la necesidad de mejora de la productividad, y es ahí donde nosotros nos hemos enfocado, en hacer que la innovación y la tecnología hagan más productivas a las personas, los procesos más ágiles y con mayor control. Desde sus inicios, esto forma parte del ADN de la compañía.
En su caso, trabajan en el desarrollo de tecnologías RPA (Automatización Robótica de Procesos) e IDP (Procesamiento Inteligente de Documentos). ¿Qué papel juegan estas tecnologías en la estrategia de innovación de la empresa?
Yo no diría que juegan, sino que llevan jugando ya más de 10 años. Antes les llamábamos automatismos y ahora les llamamos robots. Hace más de 10 años empezamos haciendo esas automatizaciones que inicialmente eran automatismos sencillos donde se eficientaban tareas simples y pequeñas, pero hace tiempo incorporamos la visión de colaboración de robots y personas. No robots que teclean sobre teclado, sino robots que hacen parte de las actividades como comprobación de datos o utilización de información sobre distintos sistemas de información.
De esta manera, la automatización representa un factor clave porque favorece la eficiencia, aunque vamos un paso más allá. Al final esto no es cuestión de eliminar personas, sino de hacerlas más productivas y, para eso, no debemos simplemente hacer granjas de robots, sino al contrario. Uno de nuestros activos es nuestro control room de operaciones, donde lejos de ser un orquestador organiza las actividades de robots y personas. Es el cerebro que asigna, controla e identifica las actividades que son más convenientes que hagan en cada momento los robots y las personas. Además, permite una trazabilidad completa entre actividades e, igualmente, si hay un proceso donde se identifica que esa actividad es más conveniente que la realice un humano, se indica, de manera que se optimiza el proceso. Así, la utilización de RPA e IDP va más allá de algoritmos al permitir identificar y optimizar las actividades.
