Aunque generalmente se encuentra oculta, la esclavitud moderna está presente en muchas cadenas de suministro. “Estas eran condiciones en las que no querrías mantener a tu perro, y mucho menos a un ser humano”. Así es como la policía de West Midlands describió la brutal realidad de las personas traficadas desde Polonia tras desmantelar la operación de esclavitud moderna más grande descubierta en el Reino Unido hasta la fecha.
Una investigación del Sunday Times reveló que el 77% de las marcas del Reino Unido, cuando son entrevistadas de forma anónima, piensan que es probable que exista esclavitud moderna dentro de sus cadenas de suministro. Pero aún peor: la evidencia de organizaciones benéficas y académicas sugiere que la cifra probablemente sea aún mayor. Mientras tanto, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que alrededor de 25 millones de personas en todo el mundo están realizando trabajos forzosos. Muchos de ellos durante años.
En un esfuerzo por mejorar estos espantosos números, varios países han promulgado en los últimos años una legislación moderna sobre la esclavitud. Sin embargo, la prohibición no es suficiente. Las empresas han de buscar activamente casos internos de trabajos forzosos. Entidades como Fidelity asumen un papel crucial para hacer que la reducción de esta actividad esté en la prioridad de las agendas empresariales, comprometiéndose regularmente con los equipos gestores.
La auditoría de la esclavitud moderna varía según los sectores y las empresas
El equipo de inversión sostenible de Fidelity ha monitoreado de cerca el sector de la confección durante varios años y ha encontrado una imagen mixta. Algunas empresas tienen prácticas sólidas y llevan décadas abordando el problema. En los años 90, las zapatillas deportivas eran sinónimo de fabricación en talleres clandestinos. Gracias a los esfuerzos para hacer frente a esta situación, algunas firmas de calzado y prendas son actualmente líderes en la comprensión de sus cadenas de suministro.
Adidas, por ejemplo, es absolutamente transparente con su lista de proveedores globales y ha establecido procesos para monitorear fábricas, con inmersiones más profundas y controles puntuales en áreas de mayor riesgo, aunque reconoce que no puede cubrir todos los niveles de la cadena de suministro en todos los rincones del mundo. La empresa también hace esfuerzos conscientes para reducir el riesgo de explotación laboral al tener políticas de costes que permitan salarios justos, además de planificar pedidos para tratar de evitar que los proveedores se enfrenten a picos excesivos que presionen a los empleados.