Los grandes líderes empresariales tienen algo en común: todos se equivocaron. En sus despachos se tomaron decisiones que parecían impecables sobre el papel, pero que en la práctica se convirtieron en lecciones de gestión que hoy se estudian en escuelas de negocios.
Como recordaba Steve Jobs, «no puedes conectar los puntos mirando hacia adelante, solo mirando hacia atrás».
Kodak y el miedo al cambio
En 1975, Steven Sasson, un joven ingeniero de Kodak, inventó la primera cámara digital. Su prototipo capturaba imágenes sin película, algo revolucionario para la época. Sin embargo, los directivos —centrados en proteger el negocio de rollos fotográficos— archivaron la idea.

Décadas después, bajo la dirección de George Fisher, Kodak seguía apostando por la fotografía química mientras competidores como Sony o Canon abrazaban lo digital.
El desenlace llegó en 2012, cuando la pionera de la fotografía se declaró en bancarrota. El mayor riesgo no siempre es innovar, sino no hacerlo. Aferrarse al pasado es una forma de rendirse sin admitirlo.



